Cuando las mujeres del mundo comprendan que los hombres nunca nos cansaremos de ver un buen par de tetas, a cualquier hora, minuto, segundo del día. Sean repetidas, nuevas, grandes, pequeñas, como sean.
En ese momento, el mundo será un lugar mejor para vivir, se acabaran las guerras y la humanidad podrá coexistir en una paz eterna por los siglos de los siglos, amén.
Piénsenlo pequeñas, está en ustedes.